Breaking News

SERVEI DE CANGURATGE

Acollida matinal i franja de migdia i tarda

SERVEI DE MENJADOR

Servei mitjançant càtering extern

EXTRAESCOLARS

Franja de migdia 12:30 a 13:30 i tarda de 16:30 a 17:30h

L'ESCOLA

Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Francesco Tonucci. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Francesco Tonucci. Mostrar tots els missatges

18 de gener 2015

FRANCESCO TONUCCI: ELS NENS NO SÓN RUCS



A primera vista parece un abuelo entrañable, inocente y cándido y muy amigo de los niños, a los que lleva años escuchando. Su generosa barba blanca hasta le da un cierto parecido a Papa Noël, el personaje más querido por los niños. Pero a medida que va desarrollando su discurso, el profesor Francesco Tonucci (Italia, 1954) fija la mirada en los ojos de quien le escucha que, sólo en ese momento, empieza a descubrir que el entrañable abuelo es en realidad un sabio, que posee los conocimientos científicos y la seguridad de la experiencia. A medida que el profesor va proponiendo cambios en la educación y argumentándolos con ejemplos concretos, el atónito espectador descubre que Francesco Tonucci es un revolucionario. Es entonces cuando uno le observa detalladamente y empieza a pensar que esa barba se parece más a la de Karl Marx que a la de Santa Claus.

El profesor Tonucci es pedagogo, dibujante y un gran pensador. Ha escrito numerosos libros, como La ciudad de los niños (1991) y ha publicado artículos en periódicos católicos y en comunistas. Visita muy a menudo Barcelona. En esta última ocasión, ha venido invitado por la Facultad de Pedagogía de la UB para asistir a unas jornadas sobre Participación Infantil y Construcción de la Ciudadanía que se han celebrado en el CosmoCaixa. Por una casualidad romana, Tonucci y yo tenemos una amiga en común, pedagoga cómo él, que ha permitido apuntarme a una cena. 

Mezclar niños de distintas edades

Apenas nos hemos sentado y ya discutimos de educación. “No tiene sentido agrupar a los niños en clases en función de su edad”, afirma el pedagogo. Le respondo que si se juntan niños de cinco años con otros de seis, habrá que reducir el temario porque algunos serán demasiado pequeños para seguir al resto. Su respuesta me desarma: “Es que yo no hablo de niños de cinco años con niños de seis: hablo de niños de cinco años con niños de doce”. No hace falta que le responda. Descubre mi incredulidad y argumenta su tesis: “La homogeneidad no existe en ningún sitio. En la vida no hay lugares donde se separe en función de la edad, sólo se hace en la escuela. Hoy aceptamos que niños y niñas vayan juntos a clase y también que lo hagan niños de distintas razas o con alguna disminución… Pero no aceptamos que haya niños de distintas edades”. Empiezo a seguirle. El profesor argumenta que “ni todos los niños tienen el mismo nivel, ni tan siquiera los de la misma edad” y que, por consecuencia, “no todos los niños pueden llegar al mismo nivel”. La afirmación es evidente, pero tira por los suelos el sistema de evaluación actual que, según aprendí en la escuela, era lo más importante. “Se trata de escuchar a cada niño y ofrecerle el mejor camino para que progrese”, defiende.

Un mismo profesor para todo un ciclo

“Los dueños de este restaurante hace mucho tiempo que viven en Barcelona… Mira, han escrito parmigiano con dos g”, dice el profesor con una carta de pizzas en sus manos. El restaurante es italiano y, como suele pasar en Barcelona, lo gestiona un italiano pero eso no es garantía de nada: ni de que se escriba bien su propio idioma (como pasa con los catalanes) ni de que las pizzas sean deliciosas. Al final, una ensalada de mozzarella di bufala para compartir y dos pizzas. Somos tres.

“En países como España y Argentina tenéis una costumbre muy extraña de poner un maestro en cada curso. Los maestros tienen que seguir a la clase, de lo contrario no se pueden avaluar los progresos de los niños”. Vuelvo a perderme. “Es cierto que hay el riesgo de que te toque un profesor malo y lo tengas durante muchos años… pero si te tocan cinco profesores malos es aún peor”. En Italia y muchos otros países los maestros cambian de clase como sus alumnos, algo que les permite conocer el nivel de los estudiantes, observar sus progresos y tratar de ayudarles con más facilidad. Vuelvo a comprar sus argumentos y recuerdo cuando era niño y pasaba de curso y les preguntaba a los mayores qué tal era la maestra de quinto, la María Dolors.

Escuelas sin clases

“Me encanta la costumbre que tenéis de tomaros una cerveza antes de comer… Yo nunca tomo cerveza en Italia, pero cuando vengo aquí, me gusta”. La ensalada aguanta y las pizzas, para ser Barcelona, también. Llevar a un italiano a una trattoria en Barcelona es un error monumental, pero en el barrio del Putget, donde se aloja, no conozco ningún restaurante. Ha primado el único criterio de la proximidad.

“Me explicaba que los maestros tienen que seguir a la clase”, le recuerdo y me lanza el titular de la noche: “Sí… bueno otra cosa es que las escuelas no deberían tener clases”. A estas alturas mi cara es un poema. “Pero profesor, si no tienen clase, como... donde…”, intento preguntar, pero no hace falta, él responde. “Hay que renunciar a las aulas y hacer talleres. Ahora mismo los chicos están en clase, suena una campanilla, se va el profesor de literatura, los niños guardan el libro en el cajón y entra el profesor de matemáticas o el de música y los niños sacan otro libro del cajón y en unos minutos tienen que cambiar el chip para empezar a hablar de una materia completamente distinta. Sería mucho más fácil si se cambiará a los alumnos de lugar. Y fueran primero a un laboratorio donde todo está muy limpio y hay instrumentos científicos y después a una clase con una luz débil donde el profesor lee a los alumnos o les enseña música y luego un taller de arte con colores, materiales…”. Me vuelvo a acordar de la María Dolors y de mi colegio… sin duda era otro estilo. Supongo que igual como en la mayoría de los colegios donde entraba maestro, leía el libro de la asignatura en cuestión y luego venía otro que hacía lo mismo y al final te hacían un examen, que normalmente era el mismo que en los cursos anteriores.

El postre es malísimo pero el menú ya me da igual. No volveremos. La conversación nunca termina pero los italianos van cerrando el restaurante. Nos despedimos. Y llega la hora de ordenar todo lo escuchado. Las ideas de Francesco Tonucci parten de la premisa que los niños no son burros y que, como los adultos, son diferentes entre sí. Con lo cual bastaría con preguntarles qué es lo que quieren. Pero luego, y es por este motivo que Tonucci es revolucionario, hay que hacerles caso. Incluso cuando lo único que piden es jugar. Habrá profesores que opinen lo contrario y que tengan argumentos de peso, pero sorprende que siendo algo tan importante, apenas exista un debate abierto. Si realmente nos estamos equivocando, el error es grave.



29 d’octubre 2013

FRANCESCO TONUCCI A PONTEVEDRA: ENTREVISTA AL DIARI FARO DE VIGO

Susana Regueira | Pontevedra 20.10.2013

¿Quiere hacerle un favor a su hijo? Que vaya al colegio solo y juegue solo, con pocos juguetes y con amigos. "Todas las tonterías que no han podido hacer las unirán para la adolescencia, y ahí sí habrá peligro"

Es el mensaje que transmitió ayer en Pontevedra Francesco Tonucci, invitado a participar en las segundas Xornadas "Infancia e Cidade" que organiza el Concello en colaboración con el Ministerio de Medio Ambiente.

-Sin ir más lejos, en mi generación ibas solo al colegio y a los 7 años cuidabas de los primos ¿qué nos pasa que tiene que venir usted a impartir una conferencia para explicar lo evidente?
-Es una pregunta aparentemente muy simple pero que no tiene una respuesta clara, porque efectivamente no ha pasado nada que justifique esto, hoy la gente tiene miedo, y tiene miedo a pesar de que no pasa nada. Porque si me dice, es que como atropellan a muchos niños tenemos miedo de dejarlos en la calle, como los raptan y violan en la calle pues tenemos miedo a dejarlos en la calle, esto sería coherente, pero no es así, la gente tiene miedo a pesar de que no pasa nada. Cuando les pregunto de qué tienen miedo me dicen de la violencia, de los pedófilos, y les pregunto si ocurrió muchas veces, siempre responden que no, que en su pueblo nunca, pero por qué tienen miedo, porque lo vio en la televisión.

-¿A quién hay que responsabilizar de este miedo infundado?
-Creo que tiene mucha responsabilidad la política y vosotros, los medios. No se puede aceptar que un hecho puntual de violencia contra niños sea motivo para hacer 10, 20 retransmisiones de televisión en un horario de gran audiencia porque con ese énfasis empieza a pensar que esto es muy frecuente, hasta probable, y a partir de ahí yo como padre pienso que no puedo dejar salir a mi hijo.

-¿Esta protección mal entendida no está desresponsabilizando a los niños?
-Totalmente, estamos creando problemas enormes, uno es que no le damos la posibilidad de construir los sutiles para enfrentarse con el mundo, que significa desresponsabilizarlo, no le damos la posibilidad de jugar y esto es muy grave, la gente no se da cuenta porque el juego parece una cosa así, de niños, que se hace hasta que no hay cosas más importantes, cuando empieza la escuela ya le dicen basta de jugar, pero los que estudiamos el desarrollo de los niños sabemos que el juego es, con seguridad, la actividad más importante en la vida de una mujer y de un hombre, no de los niños, porque ahí se ponen las bases.

-Decía Albert Camus que todo lo que sabía de ética lo aprendió jugando al fútbol
-¿Ve? ¿Y por qué le digo que ahora los niños no pueden jugar? Porque la gente me dice lo contrario, me dicen "ahora los niños juegan mucho más, tienen muchos más juguetes y los llevamos al parque todos los días", bueno, son dos ejemplos que no tienen casi nada que ver con el juego, para jugar es muy importante tener pocos juguetes, con lo cual sería deseable que las familias ahorraran dinero y en lugar de juguetes regalasen tiempo libre a los niños y la posibilidad de encontrarse con amigos. Y la otra clave es que no se puede acompañar a un hijo a jugar, el verbo jugar no se conjuga con el verbo acompañar, la experiencia del juego es una experiencia de libertad. Y el otro aspecto es a nivel físico: si los niños no pueden salir y jugar libremente no pueden descargar las energías que necesitan, todo el tema de la obesidad infantil, que es un problema enorme y lo será más en adelante, está muy conectado con el hecho de que los niños salen poco solos, si salen de la mano con nosotros pero no con la experiencia del movimiento. Y por último, los niños no pueden vivir la experiencia del riesgo y el riesgo es fundamental para el desarrollo, riesgo significa ponerse a prueba con los compañeros y consigo mismo, a ver si hoy consigo hacer lo que ayer no pude.

-Habrá quien le diga que los niños buscan el peligro, que hay que frenarles en esta búsqueda del riesgo...
-Se equivocan, los niños en esto son perfectos en la elección del riesgo, nunca van buscando el peligro, no buscan el peligro por un afán suicida sino por el placer, y no poderlo experimentar hará que lo retrasen a la adolescencia, llegarán a ella con unas ganas enormes de riesgo que se expresará demasiado tarde y con peligro, ahí sí, todas las tonterías que no han podido hacer en la medida que lo necesitaban las unirán y compactarán en la adolescencia, y ahí si que habrá peligro.

-¿De las faldas de la madre al botellón?
-Exactamente.

-¿Qué le parece esto de aislar el colegio de la sociedad? Los llevamos en coche de casa a la escuela, los metemos en un centro cerrado a su entorno...
-Es algo equivocado, la propuesta que nosotros hacemos es que los niños vayan a la escuela solos, caminando, de manera que puedan aprovechar este recorrido para estar con amigos. Y hay que recordar que hay investigaciones científicas que demuestran que tener una actividad física antes de ir a la escuela produce un efecto positivo en el rendimiento. Yo no lo proponía por esto, pensaba solo que era una manera para recuperar autonomía, pero va más allá. Hoy tenemos problemas enormes con el tema del déficit de atención, se considera una enfermedad y en Estados Unidos, aunque ya está llegando a Europa, hay un bombardeo de medicamentos a niños para tratar el déficit de atención, pues las investigaciones demuestran que los niños que van caminando a la escuela en lugar de ir en coche con su padre tienen un nivel de atención significativamente más alto y que esa ganancia de atención se prolonga 4 horas, con lo cual la idea de una escuela cerrada es una equivocación total, para ser escuela la escuela ha de ser abierta.

VÍDEO VERSIÓ ÍNTEGRA XERRADA DE FRANCESCO TONUCCI AL KURSAAL


La Teresa ens ha fet arribar l'enllaç al Bloc de la FUB, on han penjat el vídeo íntegre de la conferència de Francesco Tonucci al Kursaal de Manresa. Moltíssimes gràcies!



Francesco Tonucci
Una ciencia para los niños o una ciencia de los niños?


Versió íntegra xerrada del 14 d’octubre de 2013 a Manresa. 
Si no se t’obre directament el vídeo ves a l’adreça http://vimeo.com/77459722

20 d’octubre 2013

ENTREVISTA A FRANCESCO TONUCCI

La Raquel ens ha enviat l'enllaç a l'entrevista de TV3, feta pel Manel Elías, al pedagog Francesco Tonucci aprofitant la conferència que va fer el dilluns passat a Manresa i on algunes de les nostres mestres van poder-hi assistir. Moltes gràcies!

Francesco Tonucci va atraure més de 800 persones al teatre Kursaal en la presentació del llibre de la FUB "Experimentar, quin repte!"


Tonucci defensa una educació basada en la llibertat de joc, ja que aquesta és l'eina principal de l'aprenentatge, diu. Assegura que els nens estan més que capacitats per elaborar teories científiques. Per Tonucci, l'escola hauria de ser un espai on nens i nenes debatin i discuteixin sobre teories i que aquest debat i intercanvi d'idees hauria de ser més important que no pas arribar a la veritat científica.

El pedagog italià assegura que els nens aprenen més al pati que dins l'aula. Per això, ha dit, 'somnio una escola sense pati', amb propostes que permetin avançar en el coneixement. En aquest sentit planteja diferents alternatives, com convertir el pati en un espai educatiu, el cultiu d'un hort, la gestió i el funcionament de la cuina i el menjador de l'escola, el treball amb fang enlloc de plastilina, cuidar animals o fins i tot, un taller de bicicletes a partir dels quals els nens aprenguin conceptes tant relacionats amb la física com amb la mecànica.

Tonucci defensa una escola sense llibres de text per estudiar ciència, ja que els llibres són instruments anticientífics. La ciència, diu, es mou a partir de dubtes i un llibre és només un recull de respostes que no incentiven les preguntes dels infants.

Per a Tonucci, una de les assignatures pendents de l'escola és també aconseguir que cada nen desenvolupi les seves habilitats i interessos. Només així, ha explicat, els nens es realitzaran i seran feliços.

Entrevista al pedagog Francesco Tonucci - Televisió de Catalunya

També és molt interessant l'article de Jordi Mumbrú a eldiario.es, de novembre de 2011, que va compartir un dinar amb Tonucci i que porta per títol un suggerent "Els nens no són rucs". 

Llegiu-lo, que segur que us fa pensar!

18 d’octubre 2013

FRANCESCO TONUCCI: "ELS MESTRES D'INFANTIL HAURIEN DE COBRAR MÉS QUE ELS D'UNIVERSITAT"

Article de Thaïs Gutiérrez a l'ARA , Foto: Cristina Calderer

Revolució Tonucci (Itàlia, 1941) creu que hem d'aprendre a escoltar els nens i les nenes i construir una escola que ensenyi a viure i que sigui útil per formar persones més felices. Per això, diu, cal fer una revolució educativa.


Fa 50 anys que es dedica a l'educació i explica, sense sorprendre's, que encara aprèn coses. És assessor en matèria educativa del Museu de Ciències Naturals de Barcelona i ha passat per la ciutat per fer una conferència al Museu Blau.

Com ha de ser una bona escola?
Per ser bona ha de ser per a tothom, i actualment l'escola és obligatòria però no és per a tothom. Després de les guerres mundials i de la dictadura espanyola les democràcies van aconseguir un gran èxit garantint l'educació a tots els ciutadans. Tots els nens i les nenes espanyols i italians van a escola avui, i això és un gran resultat. Però l'escola que avui oferim a tots segueix sent per a pocs.

Per què?
La revolució ha estat només formal. Seguim ensenyant els mateixos continguts a nens a qui no han llegit mai a casa, que veuen hores i hores de televisió... L'escola hauria de fer-se càrrec de les bases culturals, abans de pensar en les disciplines. Hem de construir aquestes bases, perquè sense tenir-les els nens no entendran res. El fracàs escolar és una conseqüència d'això, d'una escola que no és per a ells.

Com es construeixen les bases?
Primer de tot pensant com està feta l'escola. És un lloc on tot just entrar-hi caldria començar a pensar, a escoltar, a rebre inputs com la música, per exemple. I hi hauria d'haver experiències que ara falten, com per exemple la lectura. Jo sóc molt partidari de llegir en veu alta. No podem esperar que els nens comencin a llegir si no tenen una experiència d'escoltar. L'escola hauria de transmetre als nens el plaer de la lectura. I si llegeixen aprendran i comprendran moltes coses.

Actualment els índexs de lectura no paren de caure.
Perquè es proposa la lectura de la pitjor manera possible, que és desxifrar lletres, i en canvi se'ls hauria d'oferir l'experiència d'escoltar.

Per tant, el rol del mestre hauria de ser diferent de com és ara.
Sí. S'ha de canviar la manera de rebre els alumnes, i amb això vull dir que els mestres, normalment, volen que els alumnes els escoltin. La proposta alternativa és que el mestre adopti una actitud d'escoltar els alumnes, que els materials de treball a l'escola siguin el que els alumnes portin amb ells, el seu bagatge vital i cultural. El nostre sistema educatiu funciona pensant en el nen petit com un ésser que no sap res i a partir dels sis anys es col·loquen els aprenentatges importants que van arribant a mesura que els nens es fan grans. Els mestres també funcionen així: els mestres d'infantil compten menys, treballen més i cobren menys; això correspon a una idea antiga i falsa del desenvolupament dels nens. Els mestres d'infantil haurien de cobrar més que els d'universitat.

Cal tractar més bé els mestres.
Els nostres polítics no saben res de ciència i no tenen en compte que el desenvolupament cerebral més important es dóna quan els nens són petits. Els mestres de primària són els que estan fent la feina més important i alhora és la que té més riscos, perquè els danys poden ser molt greus.

L'educació infantil és la més important de totes?
Sí, ho diu la ciència. En el moment del naixement i en els primers anys de vida és quan els nens aprenen les coses més importants. I això trastorna totalment la relació que tenim amb els nens a l'escola. Si els veiem com éssers buits els veiem com éssers iguals, i no ho són. Però si creiem que els nens són éssers que saben coses ens qüestionarem si podem aprofitar tota aquesta riquesa i posar-la en moviment perquè l'aprenentatge no sigui passar del desconegut al conegut, sinó un passatge del que sabem al que sabem millor, aprofundint en les coses.

Tot això es pot aplicar en aules amb més nens, que és cap on anem?
Les aules haurien de desaparèixer, són una estructura artificial. L'escola no hauria de tenir aules, sinó tallers i laboratoris, i els nens s'haurien de moure i passar d'un lloc a un altre en funció dels seus interessos. Podria haver-hi un espai per a la ciència, un per a la lectura, un per a la música, un per a l'art. El tema del nombre de nens és un problema, és cert. Però és més complicat tenir un nombre baix d'alumnes de la mateixa edat que no pas un nombre alt d'alumnes de totes les edats. Aquest tema és clau. És necessari barrejar-los, perquè a la vida la gent està barrejada per edats. El grup és útil i interessant si és variat.

Quins dèficits tenim els adults educats en aquest sistema que no tindríem si haguéssim estat educats d'acord amb aquesta proposta?
El gran dèficit és que hem hagut d'aprendre-ho tot després de l'escola, gairebé res del que vam aprendre allà va resultar útil per viure. Cada un de nosaltres té un àmbit potencial d'excel·lència. I el paper de l'educació hauria de ser buscar-lo, identificar-lo, ajudar la persona a reconèixer-lo i valorar-lo, desenvolupar-lo tant com sigui possible. Així les persones estarien satisfetes i serien felices, i això és el que hauria de ser l'objectiu de tots els nostres projectes de vida. Així també es més fàcil trobar feina, i en aquests moments és molt important, perquè per als millors hi ha feina.